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4 de mayo de 2009

De La Flor de la Canalla a La Gayo por el puente del rio a la Alameda

Hacía una tarde de esplendida de primavera. Brillaba el Sol y corría una dulce brisa que traía aromas de mistura. ¡Por fin, había llegado el día!, y tras un largo deambular por sus rincones, unas veces a hurtadillas, y otras, a pecho descubierto, tras tantos días, y alguna que otra noche de insomnio incontenible, compartiendo sentimientos, pensamientos y, ¿Por qué no decirlo?, echándonos muchas risas en aquel pisito, donde todo el mundo encontraba siempre la nevera llena, La Flor de la Canalla, que tantos buenos ratos nos hizo pasar, llegaba a Valencia con su nueva criatura bajo el brazo, La Marga, La Gayo, Margarita Gayo, tan diva ella y tan Reina de la tele muy a su pesar… y llegaba dispuesto a repartir sonrisas, abrazos y besos.

Por eso… Déjame que te cuente limeña, déjame que te diga la gloria, del ensueño que evoca la memoria, del viejo puente del río y la alameda. Déjame que te cuente limeña, ahora que aún perdura el recuerdo, ahora que aún se mecen en un sueño, el viejo puente del río y la alameda…
Por fin, Calalola y moí, La MarivipSuperstar, o MariadelasVipes, que es como a mi grelinno le gusta más, íbamos a cruzar el ciber espacio, y para ello, solo teníamos que cruzar el viejo puente del rio a la Alameda, en dirección al recinto ferial del Jardín de Los Viveros de Valencia. Llegamos con tiempo para no perdernos nada. Un breve paseo por el recinto, mientras las casetas, aun permanecían dormidas bajo sus toldos blancos y dispuestas en fila de a uno a cada lado de la vereda central, a modo de centinelas de la verbena que allí se iba a celebrar entre libros, colocados en sus estantes a modo de farolillos de colores que invitaban a bailar el vals. Entretuvimos el tiempo con un café bajo el Sol primaveral, removido y endulzado con confidencias blogueras, y salpicado por la emoción, que iba en aumento al tiempo que avanzaba el minutero en el reloj. Compras pertinentes en busca de la criatura, para regalar, de una caseta a otra como el que busca el oro de Moscú, ya que aquí, las mendas, osease Calalola y moí, ya habíamos dado debida cuenta del festín de la obra y por tanto, queríamos compartirla.
Localización exacta del lugar donde encontraríamos en breve, a un auténtico Rey de la tele y a su criatura. Un refresco más para sofocar la espera y… puntual como un reloj suizo, ¡allí llegó!… y ¡Airosa caminaba nuestra, vuestra, Flor de la Canalla! De la mano de su Margarita Gayo, blanca, impoluta, corazón en pecho y coronada, derramando lisura que a su paso dejaba… aromas de mistura que en el pecho llevaba…
Para no extenderme más, y que lo entendáis, fue, como bien dice el propio autor en su blog, una tarde de encuentros, llenos de sonrisas, abrazos y besos, aliñados con recuerdos de “la vieja Flor de la Canalla”.
Para quien no conozca todavía a Margarita Gayo, La Marga, La Gayo, os recomiendo desde lo más hondo de mi corazón bloguero, queridos TODOS que me leéis, que no os perdáis esta divertida novela. Estoy segura, os arrancará más de una carcajada, y sobre todo, muchas de vosotras, queridas TODAS, reinas de vuestras casas, vuestros hijos, maridos, o trabajos respectivos, alguna vez habreis sido, o querréis ser por un día, como La Marga. Por mucho que ella diga… “QUE SEA LA ÚLTIMA VEZ QUE ME LLAMAS REINA DE LA TELE”

21 de abril de 2009

Cartas de des-AMOR, de otras barajas rotas y en el último trago, nos vamos…

Sr. mío Don Diego:
Escribo esto desde el cuarto de un hospital y en la antesala del quirófano, intentan apresurarme pero yo estoy resuelta a terminar esta carta, no quiero dejar nada a medias y menos ahora que sé lo que planean, quieren herirme el orgullo cortándome una pata… Cuando me dijeron que habrían de amputarme la pierna no me afectó como todos creían, no, yo ya era una mujer incompleta cuando le perdí, otra vez, por enésima vez quizás y aún así sobreviví.
No me aterra el dolor y lo sabes, es casi una condición inmanente a mi ser, aunque sí te confieso que sufrí, y sufrí mucho, la vez, todas las veces que me pusiste el cuerno… no sólo con mi hermana sino con otras tantas mujeres… ¿Cómo cayeron en tus enredos? Tú piensas que me encabroné por lo de Cristina pero hoy he de confesarte que no fue por ella, fue por ti y por mi, primero por mi porque nunca he podido entender ¿qué buscabas, qué buscas, qué te dan y qué te dieron ellas que yo nunca te di? Porque no nos hagamos pendejos Diego, yo todo lo humanamente posible te lo di y lo sabemos, ahora bien, cómo carajos le haces para conquistar a tanta mujer si estás tan feo hijo de la chingada…
Bueno, el motivo de esta carta no es para reprocharte más de lo que ya nos hemos reprochado en esta y quién sabe cuántas pinches vidas más, es sólo que van a cortarme una pierna (al fin se salió con la suya la condenada)... Te dije que yo ya me hacia incompleta de tiempo atrás pero ¿qué puta necesidad de que la gente lo supiera? Y ahora ya ves, mi fragmentación estará a la vista de todos, de ti… Por eso antes que te vayan con el chisme te lo digo yo “personalmente”, disculpa que no me pare en tu casa para decírtelo de frente pero en estas instancias y condiciones ya no me han dejado salir de la habitación ni para ir al baño. No pretendo causarte lástima, a ti ni a nadie, tampoco quiero que te sientas culpable de nada, te escribo para decirte que te libero de mí, vamos, te “amputo” de mi, sé feliz y no me busques jamás. No quiero volver a saber de ti ni que tú sepas de mí, si de algo quiero tener el gusto antes de morir es de no volver a ver tu horrible y bastarda cara de malnacido rondar por mi jardín. Es todo, ya puedo ir tranquila a que me mochen en paz.
Se despide quien le ama con vehemente locura, Su Frida.



NOTA: Por la parte que toca, y porque siempre me he sentido un poco Frida, y un mucho Lola Puñales, y a partir de hoy, muy, muy, Margarita, muy Gayo, aquí pongo mi granito de arena con esta carta especialmente dedicada. Y el que se pique, ajos coma, o que coma Sushi bien cargado de Wasabi. Y por la parte que no me toca, queridos TODOS que me leéis, especialmente vosotros, los que nos leemos, nos hablamos y nos escribimos… ¡Va por vosotros! Por vuestro corazón partío, vuestros Abrazos Rotos, vuestro secreto de amor, vuestro sitio Donde habita el olvido. Por vuestros boleros Encadenados, tan vuestros y tan míos.

Pues bien, queridos TODOS que me leéis. Sé bien lo que esperabais hoy aquí, y aunque mi verdadera intención tras este largo paréntesis vacacional, (nobleza obliga y la familia absorbe como la Spontex), era continuar con mi “Partytime II. El Retorno”. Contaros las risas y sorpresas dedicadas, (te quiero Marga), (arándano, ¡Te quiero!), Mis paseos, con tacones y a lo loco por Chueca, o los Gyns de madrugada en Chicote (te quiero dear twin, te quiero Lou), los conciertos con THE GARBO y Le secret de ma mere, (te quiero Agustín), mis idas y venidas, por la calle bordadores, (te quiero Oscar), los ji, jis y los ja, jas, que sin duda, no faltaron en mis tan queridos Madriles, como a mi me gusta decir, o en La Capi, Capital del Reino, como le gusta decir a mi querido y, desde hoy, grelinno cibelinno, y que me dejan siempre con esa sensación de ¡Me ha sabido a poco! Y con el grito ahogado de un, ¡Pronto volveré a verte!, a mirarte, a olerte… Tras un breve tiempo de recolocación para poner en su sitio tantas emociones, sentimientos y amistades, que fueron estallando al tiempo que lo hacía esta maldita primavera que cantaba Yuri, que nos abruma, pero que no termina de desplegar sus infinitos colores y aromas de vida y libertad, me he dado cuenta de algo.... ¡Nada me han enseñado los años!

Entre tantos abrazos, encuentros y despedidas, entre tanto sobrepeso de amigos como traje en mis maletas, una cosa estaba siendo fatalmente común entre muchos de nosotros. Algo que se decía sin decir, que se palpaba en el ambiente y que parecía ser tan contagioso como una alergia primaveral. Algo que me había hecho sentir una isla durante demasiado tiempo, y que ahora se mostraba ante mí como si los árboles no me hubieran dejado ver el bosque. Barajas rotas de camas revueltas, amor de marineros que besan y se van, algún No me quieras tanto… ¡Quiéreme bien! con alguna Limosna de amores… Dolores… o una Cruz de olvido y tantas otras coplas más. Y comenzaron las confesiones de ida y vuelta sin testigos, las charlas de café tras la barra de un bar, en el Starbucks de turno con el sol jugando al escondite, o en las líneas de un caht. Comenzaron los mails de madrugada, cuando el insomnio se empeña en instalarse en nuestros corazones, las confesiones a bocajarro y sin anestesia, a modo de vómito terapéutico, los desnudos en pelota picada y las cartas de des-AMOR y otras barajas rotas que me hicieron sentir viva en la isla de mis secretos.


Extractos (de mi puño y letra):
…Los toreros que triunfan son aquellos que le dan muerte certera al toro, y no los que le dan una lenta agonía con descabello incluido. Se que esto que digo es muy fácil en la teoría y muy difícil en la practica, pero es que no hay otra, y solo depende de nosotros el hacerlo fácil y natural, o difícil y dramático…
… De todas formas, a veces, la libertad es el aire fresco que necesitamos para respirar, y aunque esa sea la posibilidad que más nos asuste, es posible que sea la que más estemos necesitando…

Por eso hoy, me salto el capítulo II y vengo a deciros que brindéis conmigo y cantemos de una vez… ¡Y en el último trago, nos vamos!
¡Va por vosotros! ¡Va por nosotros, queridos MIOS!